La EM y los biomarcadores: ¿por qué tanto alboroto?

Seamos honestos, la mayoría de nosotros solo sintonizamos la ciencia médica cuando nos afecta, y es por eso que los marcadores están comenzando a ser un poquito interesantes. Si has leído esto, sabrás que son un asunto importante para los investigadores de la esclerosis múltiple, pero ¿qué significan realmente los biomarcadores para alguien que vive con esclerosis múltiple?

Para quienes inician este camino, con suerte, un poco menos de incertidumbre. Algunas enfermedades son muy claras: un simple análisis de sangre confirma un diagnóstico. Desafortunadamente, con la MS, esto es diferente. En la actualidad, no existe un análisis de sangre definitivo, ya que se trata más de descartar un conjunto de otras afecciones y luego de realizar otros análisis, incluso una punción lumbar y RM para fundamentar el diagnóstico. Pero todo esto podría estar a punto de cambiar, gracias a algunos descubrimientos recientes.

Los biomarcadores son básicamente signos dentro del cuerpo que pueden medirse objetivamente para proporcionar una marca distintiva de una enfermedad. Estos signos indicadores no solo ayudan a confirmar un diagnóstico, sino también permiten a los médicos supervisar el progreso de una enfermedad, y evaluar cuán eficaz es un tratamiento en particular.

Debido a que la EM puede tardar mucho tiempo en diagnosticarse, y trae consigo muchos desconocimientos, cualquier ciencia que pueda aportar un panorama más claro sería bienvenida. A continuación, encontrarás solo algunos biomarcadores nuevos que los investigadores están estudiando en este momento:

Anticuerpos lipídicos

Gracias a cierta investigación ingeniosa, los científicos de Estados Unidos han descubierto que los anticuerpos a ciertos lípidos (lo que tú y yo conocemos como grasas) corresponden a cambios específicos que se ven en las RM del cerebro. Por ejemplo, la presencia de ciertos anticuerpos está relacionada con el daño a la sustancia gris, aunque otros parecen vincularse con el daño a la sustancia blanca. Además, estos patrones específicos de anticuerpos pueden indicar la gravedad de la enfermedad. Los investigadores han utilizado toda esta información para crear un “índice de lípidos” que, en teoría, podría utilizarse para supervisar el avance de la enfermedad, e incluso, predecir su curso. Ahora sabemos que, por ejemplo, el daño a la sustancia gris está más íntimamente relacionado con la discapacidad y la disfunción cognitiva que con los cambios en la sustancia blanca. Esta innovadora investigación aún no ha probado ser viable en la práctica clínica, pero podría significar que en el futuro un simple análisis de sangre respondería esa pregunta del millón de dólares: ¿cómo me afectará probablemente la EM en el futuro?

Niveles de colesterol

En el futuro próximo, un análisis de colesterol podría revelar más que solo una instantánea de tu salud cardíaca. Científicos canadienses han notado una correlación entre los niveles de diferentes tipos de colesterol en la sangre y la gravedad de la EM. Su investigación demuestra que, por ejemplo, los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (low-density lipoprotein, LDL) más altos de lo normal están relacionados con una EM más activa. Los estudios también sugieren que otras formas de colesterol corresponden a diferentes formas de la enfermedad. Definitivamente es algo para observar.

Linfocitos B

Sabemos que la EM es una enfermedad autoinmunitaria, pero hasta ahora, los científicos se han enfocado ampliamente en cómo los linfocitos T dañan la mielina. Sin embargo, recientemente, los investigadores han estado estudiando la función que cumplen los linfocitos B en este proceso, especialmente un tipo de linfocitos B que producen una citocina inflamatoria denominada factor estimulante de las colonias de granulocitos y macrófagos (¡o GM-CSF para abreviar!). Esto no solo parece desencadenar la inflamación (lo cual sugiere que los tratamientos que apuntan a los linfocitos B podrían ser un prometedores para la EM), sino que la presencia de estos linfocitos B podría ser un biomarcador útil para supervisar la EM.

Selección de proteínas

Científicos en Noruega están estudiando la presencia de determinadas proteínas en muestras de líquido cefalorraquídeo (LCR) que un día podrían utilizarse como biomarcadores útiles para la EM. Lo interesante es que descubrieron que los pacientes con EM que sufrían de fatiga crónica tenían más probabilidades de presentar niveles más altos de las llamadas “proteínas con respuesta inflamatoria” y niveles más bajos de las proteínas involucradas en el desarrollo del tejido neuronal que otros pacientes con EM. Otro estudio reciente, esta vez en Alemania, reveló hallazgos similares que demuestran que diferentes formas de EM parecen estar relacionadas con perfiles proteicos ligeramente diferentes. En otras palabras, en el futuro, un simple análisis de sangre podría revelar la forma exacta de EM que tiene una persona, lo cual ayudaría a los médicos a idear una estrategia de tratamiento más eficaz.

Claramente, todos estos biomarcadores continúan en las etapas de investigación, pero con suerte, no pasará demasiado tiempo hasta que la ciencia logre abrirse camino desde los laboratorios hasta un hospital o una clínica cerca de ti. Esto no solo podría significar menos incertidumbre para cualquier persona que vive con la afección, sino también una probabilidad aún mayor de que los investigadores encuentren una cura. EM: tus días están contados.

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