La carrera para encontrar un biomarcador en la EM: en sus marcas, listos, ¡ya!

Tal vez te preguntes por qué los científicos y médicos están en la carrera para encontrar un biomarcador en la EM (esclerosis múltiple). Si no te lo preguntas, probablemente deberías hacerlo. Y para encontrar la respuesta, primero debemos entender qué es un biomarcador y después pensar por qué son importantes

Un biomarcador (abreviatura de marcador biológico) es una medida biológica que puede utilizarse como un simple indicador del estado de salud o enfermedad. Cada sistema biológico de nuestro cuerpo tiene sus propios marcadores. Por ejemplo, el ritmo cardíaco y la presión arterial son marcadores del sistema cardiovascular.

Como científico, veo que la investigación de la identidad de los biomarcadores es tremendamente importante, ya que algún día podrían brindar una respuesta concreta para determinar si una persona tiene, o es probable que pueda tener, una enfermedad.

En la EM, la investigación de los biomarcadores es muy activa, y se ha propuesto una larga lista de candidatos por parte de grupos de investigación de todo el mundo. Muchos de esos candidatos pueden encontrarse en los líquidos corporales, especialmente en el suero y el plasma sanguíneo, que son componentes líquidos de la sangre donde están suspendidas las células sanguíneas.. También se han sugerido muchos candidatos a bionarcadores en el líquido cefalorraquídeo (LCR) que se encuentra en la columna vertebral. Hablemos un poco más de cada uno de ellos.

Primero, las citocinas, esto es, una citocina llamada interleucina 17. Las citocinas son una gran familia de proteínas que ayudan a las células a comunicarse entre sí. Estas organizan las respuestas inmunitarias y dirigen el movimiento de las células hacia los lugares con daño, infección o inflamación. Mucha evidencia indica que los pacientes con EM tienen mayores niveles de esta citocina en la sangre y en el LCR, lo cual puede ser un indicador de actividad de la EM.

A continuación, las neurotrofinas, en particular los factores neurotróficos derivados del cerebro. Esta neurotrofina es producida tanto por las células nerviosas como por las células del sistema inmunitario. Tiene muchos efectos beneficiosos para la supervivencia de las neuronas existentes, y también ayuda al crecimiento de nuevas neuronas. Investigaciones han demostrado que los niveles en sangre de esta neurotrofina parecen fluctuar con las recaídas, volviéndolo otro posible indicador de actividad de la enfermedad.

Y no podemos olvidarnos de la proteína básica de la mielina. El daño en la mielina ha sido una teoría dentro de la comunidad que investiga la EM, y este proceso subyace a otro importante candidato a biomarcador. Esta proteína y sus fragmentos se detectan claramente en el LCR de las personas, y su aparición está vinculada con ataques clínicos.

Muchos más posibles biomarcadores conforman una lista abrumadoramente larga. Sin embargo, estos ejemplos ilustran un argumento sencillo. Podría ser importante primero comprender y luego medir los biomarcadores para el diagnóstico de la esclerosis múltiple, a fin de determinar el modo en que avanzará la enfermedad, e incluso para predecir el modo en que el paciente responderá a los diferentes tratamientos.

Que siga la carrera.

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